Desde finales de la Segunda Guerra Mundial Checoslovaquia estaba bajo el dominio soviético. En 1967, el descontento era tal que, el propio Premier de la Unión Soviética, Leonid Brezhnev sacó al Primer Ministro, Antonin Novotny y en su lugar nombró a Alexander Dubcek, de origen eslovaco, que junto a sus padres había emigrado a la Unión Soviética  cuando era un niño. El 5 de enero de 1968, Dubcek fue elegido Primer Secretario del Partido Comunista Checoslovaco impulsando un amplio programa reformista que se conocería en el mundo como “Socialismo con rostro humano”. Se iniciaba  la “Primavera de Praga”. Dubcek, apoyado masivamente por los checoslovacos, en lo  político legalizó la libre creación de partidos, la igualdad nacional entre checos y eslovacos y la liberación de presos políticos; y en lo social el derecho de huelga, los sindicatos independientes y la libertad religiosa. Pero el cambio más radical que introdujo fue el levantamiento de la censura, el día 5 de marzo, que promovió la libertad de prensa y de expresión para avanzar hacia un socialismo más democrático.

La Unión Soviética, la República Democrática Alemana, Polonia, Bulgaria y Hungría, miembros del  Pacto de Varsovia, comenzaron a recelar de la “Primavera de Praga”. Brezhnev, llamó a Dubcek a consultas, y éste le explicó que sus reformas no amenazaban al socialismo, sin embargo la suerte estaba echada. En junio de 1968, Brezhnev, ante las promesas de Dubcek de mantenerse fiel al socialismo, ordenó el retiro de las tropas del Pacto de Varsovia, que habían participado en ejercicios militares en Checoslovaquia, sin embargo éstas quedaron a la expectativa en la frontera. En julio de 1968, los dirigentes de los miembros del Pacto de Varsovia, reunidos en la capital polaca, dirigieron un escrito colectivo al partido checoslovaco que Dubcek se negó a aceptar. En consecuencia, la noche del 20 de agosto de 1968, 200.000 soldados y 2.300 tanques de los Cinco de Varsovia invadieron Checoslovaquia. Al mediodía del 21 el país estaba completamente ocupado. Dubcek pidió al pueblo que no ofreciera resistencia armada pero en todas las ciudades hubo protestas pacíficas en contra de la invasión, saliendo cientos de personas a las calles desafiando el toque de queda, mientras las estaciones de radio clandestinas transmitían la canción “Modlitba pro Martu” (“Oración para Marta”) interpretada por Marta Kubišová, convirtiéndola en el himno de la Primavera de Praga. El saldo fue de 72 checoslovacos muertos, 702 heridos y  aproximadamente 300,000 que emigraron durante y después de la invasión. Brezhnev le impuso a Dubcek  abandonar cualquier intento de reforma, revocar las ya aprobadas y reafirmar la fidelidad de Checoslovaquia al marxismo-leninismo y al Pacto de Varsovia. La Primavera de Praga fue desmantelada. En abril de 1969 Dubcek fue reemplazado en la dirección del partido y expulsado del mismo en 1970, trabajando como guardia forestal en Eslovaquia.

En 1989, con la “Revolución de Terciopelo”, la caída del comunismo en Checoslovaquia, Václav Havel rehabilitó a Dubcek nombrándolo presidente de la Asamblea Federal, cargo que ocupó hasta su muerte en 1992. Como dijo el vate “Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera”.

La Historia es nuestra y la hacen los Pueblos

Jorge Alejandro Araya Moya  Profesor de Historia y Geografía