Por. Dr Álvaro Dowling, columnólogo – Director de Clínica DWS Spiner Center

Podríamos pensar que los planes de salud en nuestro país han avanzado con el Auge y la modernización de los planes de isapres. Sin embargo, sabemos la articulación económica que existe entre isapres, clínicas, farmacias y centros médicos; un monopolio circular que no da espacio a la libre elección de los pacientes que buscan detener una dolencia o enfermedad.

¿Cómo funcionan las coberturas médicas en Chile en casos tan comunes como las dolencias lumbares? Si alguien me pregunta, la respuesta no es alentadora. La falta de perspectiva para invertir en alta tecnología nos tiene con una población adolorida, endeudada y con grandes falencias en cuanto a secuelas y tiempo perdido.

El envejecimiento de la población es una realidad en Chile y la tercera edad es un foco de atención importante: el aumento de vida actual no está siendo compatible con todos los dolores que debemos enfrentar, sobre todo los que afectan nuestro eje central: la columna.

Hay una revolución mundial en la medicina, la columna va a pasar a ser uno de los grandes desafíos a resolver por los expertos, todo por el aumento de la expectativa de vida. Hoy en día, esperamos llegar incluso a los 90 años pero ¿cómo soportar tal edad si estamos acompañados de dolores inhabilitantes como lo es el dolor que afecta a la columna?

Ciertamente, nuestra columna no da el ancho, si prolongamos tanto la vida. Son amortiguadores que se van gastando. En Chile seguimos un pensamiento mecanicista, como si fuésemos un auto pero no es así. Nuestro cuerpo es biológico, no plástico. Se repara, crece, se oxigena y esos conceptos son claves para apaciguar el dolor y vivir mejor la vejez.

Si consideramos las horas que pasamos en la oficina, el sedentarismo y el aumento de peso progresivo, exponemos nuestro eje principal a una carga incapaz de ser sostenida durante casi cien años. El problema crece cuando los sistemas de salud no dan a basto para mejorar nuestra calidad de vida en el último tramo.

La cobertura en Chile es pésima. En el Auge tenemos cubierta la hernia a la columna pero ¿esa es la única patología? Por supuesto que no, es sólo una de otras tantas que se acumulan a lo largo de la vida. Pero ¿qué ocurre con otras enfermedades como la estenorraquis, los tumores y las mielopatías, que están excluidos del sistema?

El gran problema recae en cómo se enfrenta el tratamiento, cómo se diagnostica y las secuelas a las que se exponen los pacientes. Chile fue pionero en sistemas de isapres y seguros pero, como todo en la medicina, quedaron obsoletos. Las coberturas se tienen que ir perfeccionando por el bien del paciente y eso se logra con inversión en tecnología.

Invertir en equipos y cuerpo profesional puede ser caro, sin embargo, es este desembolso estatal y privado lo que termina abaratando el costo para los pacientes que buscan cirugías a la columna; y no sólo es una reducción monetaria, también es el impacto que tiene una intervención, que con tecnología, no debería ser inhabilitante, puesto que hablamos de pasos ambulatorios por pabellón.

Lo que algunos médicos estamos tratando de inculcar es mucho más profundo que una oferta. Queremos pulir un sistema que cumpla y se vaya perfeccionando. La tecnología nos permite tener mejores resultados prácticos, operaciones menos invasivas y licencias médicas más cortas.

¿Qué hace la gente que durante tantos años padece dolor lumbar? Eso es lo que nos motiva, darles un alivio. Y esperamos que el sistema de salud vea también la urgencia en esto.

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