Por. Diego Torrecilla – Consultor Senior Transforme

Actualmente la mayoría de las empresas están implementando procesos de innovación, donde tanto los conceptos, metodologías y formas de implementar son conocidas y no se requiere reinventar la rueda, sino determinar cuáles de ellas son las más adecuadas y adaptarlas a la propia cultura organizacional. Esto ha permitido durante los últimos 10 años, la creación de departamentos o áreas de Innovación en las empresas, que desarrollen diferentes programas de innovación a nivel corporativo (con foco en el producto, negocio, cliente, cultura y procesos, entre otros), implementando procesos de innovación interna o abierta, que ya muestran importantes resultados en la mayoría de los casos.

Hoy día, con el nivel de madurez que están alcanzando muchas empresas en sus capacidades para innovar, la clave está en pensar en cómo mejorar y profesionalizar aún más este proceso de innovación, para que sea un área relevante que sume y complemente a las demás gerencias corporativas y se sustente en el tiempo. Debemos pensar cuál es la “transformación digital” que también alcanzará a las áreas corporativas de gestión de la innovación.

La pregunta “¿Qué recursos necesito?” es recurrente en todos nuestros clientes: ¿qué herramientas, metodologías, personal calificado, y presupuesto debo definir anualmente para potenciar generar innovación con resultados en la empresa?

Respecto de la necesidad específica de contar con herramientas tecnológicas de apoyo para automatizar los procesos de gestión de la innovación, la respuesta y la necesidad depende de cada empresa, y los recursos utilizados deben estar alineados con los objetivos estratégicos de la empresa y del área de innovación.

Los objetivos de una implementación tecnológica para automatizar los procesos de gestión de la innovación corporativa son varios, pero todos obedecen a una premisa fundamental: los procesos corporativos que no están montados en plataformas tecnológicas para gestionarlos, no “existen” al interior de la empresa y por lo tanto carecen de relevancia.

La instalación de capacidades de gestión de la innovación corporativa tiene hoy un desafío mayor: que toda ésta capacidad quede efectivamente “instalada” en la empresa, impresa y modelada en plataformas tecnológicas que permitan independizar los procesos de las personas y den continuidad operacional al proceso de convertir ideas en proyectos implementados, aún en escenarios complejos de trabajo 100% virtual, restricciones objetivas para desarrollar los negocios, y nuevos desafíos empresariales de todo tipo.

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