Valentina Gonzalez – Gerenta Socialab Ventures

Los roles directivos en las organizaciones históricamente han sido un lugar para los hombres. En Chile sólo el 5% de las empresas tiene mujeres como gerentes generales, aún sabiendo que el 52% de las matrículas de Educación Superior son nuestras, y que damos un 44% más de rendimiento en el trabajo que los hombres. Esto según el catastro de Woomup, la plataforma de networking y mentorías para mujeres profesionales y líderes de negocios en Latinoamérica.

¿A qué responde ese destacado rendimiento de nosotras las mujeres del siglo XXI? Hay varios factores que inciden y que tienen un peso histórico profundo, que responden al ser reconocidas como un eslabón importante en la cadena social, y la necesidad de abrazar ese espacio en donde -como mujeres- nos negamos a que quede una mínima duda sobre nuestra capacidad de habitarlo. Pero de eso no quiero ocuparme en esta oportunidad. En estas líneas quiero apuntar a una característica fundamental que tienen los innovadores de impacto, que es determinante en la creación de respuestas a problemas sociales, y es una cualidad que las mujeres tienen y aportan desde su liderazgo: la empatía.

La empatía es un bien escaso en la sociedad actual. Y debemos saber que un pensamiento empático -para mirar al otro, el entorno, el mercado, y la sociedad- agrega un enorme valor al sistema complejo del que todos somos parte y tenemos responsabilidades. La empatía, a la hora de innovar, necesariamente nos hace más conscientes del  impacto que debemos generar con nuestras ideas -porque nos ponemos el el lugar del otro- y como respuesta, también nos lleva a liderar organizaciones de manera colaborativa, inclusiva y constructiva.

Sabemos que el ecosistema de emprendimiento e innovación social es liderado en su mayoría por hombres. Con esto entendemos que, aunque estemos de acuerdo con la relevancia del aporte del rol femenino,  el camino sigue siendo complejo. Sin embargo, esto es  algo que está dando señales de cambio y seguimos avanzando con una mirada positiva. En Chile cada vez son más las mujeres que están trabajando por construir un ecosistema sólido de emprendimiento e innovación. Por ello, es importante mantener los incentivos para que cada vez más mujeres lleven adelante una idea o emprendimiento, más aún cuando aporta al desarrollo social. Hay varias destacando en esta área y son referentes para que otras también decidan hacerlo.

Algunas de las mujeres que nos inspiran desde la innovación de impacto son María José Montero, co-fundadora y Socia de FIS | Ameris, el primer Fondo de Inversión de Impacto, que apoya a inversionistas con foco social que combinan rentabilidad económica con objetivos de impacto socio ambiental;  Komal Dadlani, la fundadora de Lab4u, un proyecto que logra potenciar la educación científica y que convierte cualquier smartphone en un laboratorio de bolsillo, empoderando a las mujeres en desarrollo de habilidades STEM; también es el caso de Mariana Costa, Co Fundadora y CEO de Laboratoria, una plataforma que se creó para impulsar una economía digital más diversa, inclusiva y competitiva, y que abre oportunidades para todas las personas por igual.

No es casualidad que cada vez surjan más mujeres emprendedoras interesadas en generar negocios con propósito y que puedan ser sostenibles en el tiempo.

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