Por. Jaime Troncoso Trunce

Desde su llegada a Universidad de Chile, Hernán Caputto viene repitiendo el mismo discurso una y otra vez: “Quiero un equipo protagonista en la cancha, que tenga la posesión de la pelota, que presione, que sea intenso y que salga a buscar los partidos.

 Palabras y más palabras adornadas con los característicos adjetivos aterciopelados nacidos desde el río de la plata y que, de este lado de la cordillera, son reproducidos como si fueran las tablas de la ley por gran parte de la prensa e hinchas.

Frases hechas del entrenador trasandino que tienen inmersa en la más profunda mediocridad a la U y que hoy, tras el superclásico del fútbol chileno, vuelven a dejar en evidencia las cruces que ha tenido que cargar el equipo desde la permanencia del ex golero en la banca laica tras el Estallido Social.

La única verdad es la realidad, decía un connotado personaje latinoamericano hace ya varias décadas atrás. Y la realidad en el fútbol está en la cancha, en el verde césped. Es precisamente ahí donde queda en evidencia el verso instalado semana a semana por Caputto en las conferencias de prensas y las notas escritas o radiales.

Es que la idea futbolística del DT no es otra que salir a “no dejar jugar” al equipo rival, tirar pelotazos de 40-50 metros a los delanteros, esperar a que le quede un rebote y después ver si tiene la suerte de que Montillo, Pablo Aránguiz o Larrivey puedan definir en base a una individualidad.

Pasó con Palestino la semana pasada, pasó hoy ante el archirrival y seguirá pasando porque así siente el fútbol Caputto. Una idea de juego totalmente conservadora, mezquina, timorata y mediocre que no le permite al equipo avanzar en ningún aspecto.

Los sacrificados

El ejemplo más claro del conservadurismo extremo del deté, es la situación que vive Pablo Aránguiz. Es que el ex volante hispano está siendo “sacrificado” en el equipo, ya que su principal misión en la cancha es “tapar” la subida de los volantes externos del rival de turno. Misma función que cumplía Ubilla cuando el equipo peleó el descenso el 2019.

¿Alguien se puede explicar semejante decisión de Caputto? Uno de los pocos futbolistas chilenos que está llamado a marcar alguna diferencia en ofensiva pensando en el futuro es utilizado para marcar, para no dejar jugar al rival. Realmente indignante lo del entrenador.

Por otro lado, Walter Montillo sufre de algo parecido. Juega aislado en una punta y primero tiene que marcar para después, si tiene suerte y el rival lo deja, intentar generar alguna jugada de peligro. Por otro lado, Larrivey que es 9 clásico, muchas veces juega por fuera y Nico Guerra por dentro ¿Cómo se puede explicar ese fenómeno?

Luis Rojas, el gran enganche del último Sub-17 que fue al mundial, y que fue dirigido por Hernán Caputto en ese equipo, no tiene cabida ni siquiera en la banca como alternativa ¿Por qué? Precisamente, por todo lo que estamos hablando. Porque es un jugador de corte ofensivo, que no tiene la marca como leimotiv y eso al DT no le sirve en su afán de ser un actor de reparto en la cancha.

¿Y Azul Azul?

Ahora, ¿Qué piensa la dirigencia de Azul Azul de esta nefasta idea futbolística de Hernán Caputto? Bueno, los representa absolutamente. Claro, porque Cristian Aubert y su tropa de “yes men” evitan hablar de fútbol (igual que Caputto), carecen de carácter (igual que Caputto), no les interesa ser competitivos (igual que Caputto), no les molesta ser actor de reparto (igual que Caputto), les encanta administrar el club como equipo chico (igual que Caputto) y son profundamente mediocres (igual que Caputto).

Acá lo que molesta es que si bien la “U” no tiene el plantel del Bayern Munich tampoco posee el de Quesos Kumey, por lo que hay material humano para ofrecer otra propuesta en la cancha, pero tanto Caputto como la dirigencia prefieren infectarse con un verso que va a llevar, nuevamente, al equipo al precipicio y adivinen quién va a tener que tragarse la mierda otra vez. Sí, el hincha.

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