El estrés, la ansiedad, el uso excesivo de pantallas y la mala higiene del sueño, entre otros factores, han contribuido a que cada vez se duerma peor, no solo en duración, sino también en calidad, lo que puede favorecer la aparición de diversas enfermedades.

“El insomnio es el trastorno del sueño más común. Se caracteriza por la dificultad para conciliar el sueño, mantenerlo o ambas. Las personas que lo padecen suelen sentirse insatisfechas con sus horas y calidad de descanso”, explica la Dra. Larisa Fabres, neuróloga y jefa del Programa de Medicina del Sueño de la Clínica Universidad de los Andes.

En el marco del Día Mundial del Sueño, la especialista menciona los principales síntomas a los que hay que estar atentos:

Según la duración de esta condición, el insomnio puede ser:

“Tener buenos hábitos de sueño es crucial para mantener el bienestar general. Un descanso adecuado permite una correcta recuperación, fortalece el sistema inmunológico, mejora la memoria y el aprendizaje, y reduce el riesgo de enfermedades crónicas”, enfatiza la Dra. Fabres.

Por eso, es importante adoptar las siguientes recomendaciones:

“El insomnio es un problema de salud pública que requiere atención. Dormir bien no solo mejora la calidad de vida, sino que también es esencial para prevenir enfermedades y promover un bienestar integral”, concluye la Dra. Fabres.

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