Columna De Opinión Del Profesor Jorge Araya

A comienzos del siglo XX la India se hallaba bajo el control del Imperio Británico. La oposición era encabezada por el Congreso Nacional Indio que, después de la Primera Guerra Mundial, halló un nuevo líder en Mohandas Karamchand Gandhi, nacido el 2 de octubre de 1869 en Porbandar. Tras estudiar en Londres (1888-1891), ejerció como abogado en Sudáfrica y volvió a la India en 1915 proponiendo una nueva ruta hacia el autogobierno, la resistencia no violenta al dominio británico. Su campaña de no cooperación utilizando la ahimsa, termino sánscrito que aboga por la no violencia y el respeto a la vida, acabó por alentar el nacionalismo indio, recibiendo del poeta bengalí Rabindranath Tagore el título de Mahatma (alma grande).

A principios de 1930 Gandhi captó la atención del país y del mundo, al liderar una marcha con miles de seguidores desde Ahmedabad hasta Dandi, en la costa de Gujarat, donde desafió el impuesto a la sal obteniéndola evaporando agua del mar, por lo que fue encarcelado por las autoridades británicas. Liberado en 1931 para representar al Congreso Nacional Indio en la segunda ronda de conversaciones celebrada en Londres, no logró ninguna concesión del Gobierno británico pero llegó al corazón de la gente ganándose las simpatías de todo el mundo. En 1942 volvió con la campaña “Quit India”, en la que instaba a los británicos a abandonar el país de inmediato, lo que en plena Segunda Guerra Mundial fue considerado subversivo, siendo encarcelado con la mayoría de los líderes del Congreso.

Tras la victoria del Partido Laborista en las elecciones británicas de julio de 1945, la independencia de la India era aceptada por primera vez como una aspiración legítima, pero era difícil conciliar los deseos de los principales líderes indios, Mohammed Ali Jinnah, de la Liga Musulmana, que abogaba por un Estado islámico independiente, y Jawaharlal Nehru, del Partido del Congreso, que defendía la creación de una India unida e independiente. En febrero de 1947 el Gobierno británico tomó la trascendental decisión de conceder la Independencia en junio de 1948. El nuevo virrey, Lord Mountbatten, animó en vano a las facciones rivales a aceptar una India unida pero finalmente, con Gandhi como único oponente, se tomó la decisión de dividir el país. Ante la escalada de violencia, Lord  Mountbatten decidió adelantar la independencia al 15 de agosto de 1947 convirtiéndose  India y Pakistán en naciones soberanas, pero la violencia se desató entre  hindúes, sikhs y musulmanes provocando la migración de 12 millones de personas de las cuales más de 250.000 murieron.

Gandhi quedó solo en la defensa de una India unida y tolerante. El 30 de enero de 1948, cuando se dirigía a un encuentro para orar en Delhi, fue asesinado por un fanático hinduista. Pero solo murió su cuerpo, su “alma grande” se convertiría en un modelo a seguir por otros líderes como Martin Luther King, también asesinado por la intolerancia y el racismo, y Nelson Mandela que, venciendo al Apartheid, se convertiría en el Madiba o padre de la nación sudafricana.

La Historia es nuestra y la hacen los Pueblos
Jorge Alejandro Araya Moya  Profesor de Historia y Geografía